el juego

El Pontífice, se refería en aquella carta a las doctrinas de un ilustre monje franciscano de origen inglés llamado Guillermo de Occam, fugado varios años antes de las cárceles de Avignon acusado de herejía. Durante cuatro años había estado retenido, hasta que logró fugarse y pedir asilo en la corte del emperador Luis de Baviera, por entonces enemistado con el Papa Juan XXII.

Muerto el emperador, Guillermo quiso volver a la misión con su orden y con la Iglesia, motivo por el que viajó a Italia acompañado de su joven novicio para entrevistarse con Bernardo Gui, entonces máximo responsable de le Inquisición en aquella zona y representante, en definitiva, del Pontífice.